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18 Aug 2011 217 views
 
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Fatima (última)

En el complejo de Fatima, donde se supone que se rememora que una señora luminosa, vestida de blanco, se apareció a tres niños pastores, vestidos de pastores, hay tres estatuas de seres humanos. Los tres son hombre mayores, vestidos con ropajes elaboradísimos, heredados de la vestimenta de los emperadores romanos.

 

Este cambio de cromos se entiende mejor si tenemos en cuenta que, como dice una placa al pie de la estatua, el que aquí figura se llama José Alves Correia Da Silva y que fue obispo de la restaurada diócesis de Leira, hoy Leira-Fatima. La diócesis de Leira había sido suprimida por Roma, en lo que podemos suponer un fallo de vista del Espíritu Santo, el 14 de septiembre de 1882, con lo que todos sabemos que esto fastidia en los pueblos pequeños.

 

Sin embargo, Correia Da Silva, en 1920, sólo dos años después de las apariciones, había conseguido la restauración episcopal y ser él el obispo.

 

Para entonces sólo quedaba una pastora, pues a los otros dos se los llevó, con gran celeridad, la neumonía (los designios del Señor son inescrutables, hoy te manda a la madre de su persona Hijo y mañana te quiere con Él). La que quedaba, temerosa quizá de la epidemia, no perdió tiempo en meterse monja de clausura (¿qué mejor cosa se puede hacer con 14 años?).

 

Así que, a los tres años de las apariciones, el único que hablaba del asunto, desde el rango de obispo (conseguido gracias a los milagros, precisamente), era este señor de la estatua, al que, aparentemente, no se le había aparecido nadie, o tal vez sí.

 

Y dio mucho que hablar como puede leerse en la convulsa historia de Portugal, y siempre para el mismo lado. De ahí la estatua.

 

 Como dijo Mark Twain, y seguro que este obispo sabía muy bien, fe es creer en lo que sabemos que es mentira.

 

A nosotros lo que nos interesa es la foto, que representa lo primero que yo vi, nada más entrar, en el santuario que , en Fatima, Portugal, conmemora que tres niños pastores vieron en una encina a una señora resplandeciente. 

Fatima (última)

En el complejo de Fatima, donde se supone que se rememora que una señora luminosa, vestida de blanco, se apareció a tres niños pastores, vestidos de pastores, hay tres estatuas de seres humanos. Los tres son hombre mayores, vestidos con ropajes elaboradísimos, heredados de la vestimenta de los emperadores romanos.

 

Este cambio de cromos se entiende mejor si tenemos en cuenta que, como dice una placa al pie de la estatua, el que aquí figura se llama José Alves Correia Da Silva y que fue obispo de la restaurada diócesis de Leira, hoy Leira-Fatima. La diócesis de Leira había sido suprimida por Roma, en lo que podemos suponer un fallo de vista del Espíritu Santo, el 14 de septiembre de 1882, con lo que todos sabemos que esto fastidia en los pueblos pequeños.

 

Sin embargo, Correia Da Silva, en 1920, sólo dos años después de las apariciones, había conseguido la restauración episcopal y ser él el obispo.

 

Para entonces sólo quedaba una pastora, pues a los otros dos se los llevó, con gran celeridad, la neumonía (los designios del Señor son inescrutables, hoy te manda a la madre de su persona Hijo y mañana te quiere con Él). La que quedaba, temerosa quizá de la epidemia, no perdió tiempo en meterse monja de clausura (¿qué mejor cosa se puede hacer con 14 años?).

 

Así que, a los tres años de las apariciones, el único que hablaba del asunto, desde el rango de obispo (conseguido gracias a los milagros, precisamente), era este señor de la estatua, al que, aparentemente, no se le había aparecido nadie, o tal vez sí.

 

Y dio mucho que hablar como puede leerse en la convulsa historia de Portugal, y siempre para el mismo lado. De ahí la estatua.

 

 Como dijo Mark Twain, y seguro que este obispo sabía muy bien, fe es creer en lo que sabemos que es mentira.

 

A nosotros lo que nos interesa es la foto, que representa lo primero que yo vi, nada más entrar, en el santuario que , en Fatima, Portugal, conmemora que tres niños pastores vieron en una encina a una señora resplandeciente. 

comments (3)

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  • Brazil
  • 18 Aug 2011, 03:35
¿la foto? ¡venga ya! el texto es inmejorable.
Se agradece la explicación y quedo emplazado a conocer la historia de este José Alves Correia Da Silva, muy interesante, aunque a estas alturas ya presiente uno lo que hay detrás de cada milagro.
En cuanto a la foto, a la serie mejor dicho, un nivel muy alto.
Se agradece que las compartas, aún más desde que hiciste el amago de cerrar el blog.
  • dont
  • Spain
  • 18 Aug 2011, 16:09
Menudo báculo ("en toda la extensión de la palabra").

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camera NIKON D700
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los barrioslos barrios
recuerdos del rato en que fui copilotorecuerdos del ra...
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